miércoles, 18 de mayo de 2011

El dolor como atracción, el dolor como adicción.

Tanto de una forma instintiva como racional todos tratamos de evitar el dolor. Es una de esas sensaciones que podemos tachar de indeseables sin pensarlo demasiado. Una fractura, una enfermedad, un espasmo o un corazón roto y millones de ejemplos más personifican el dolor y lo definen.

Sin embargo, sabemos que no siempre se evita el dolor, ¡es más! Más de una vez nos vemos buscando el dolor y corriendo hacia él, como descerebrados  atraídos por el epicentro del desastre. Y es que, a diferencia de muchas otras actitudes del ser humano, en esta no podemos culpar al instinto, el cual nos dice lo contrario. ¿Qué nos queda entonces? ¿La razón? La búsqueda racional del dolor tiene nombre propio, la Real Academia Española todavía lo define como una “perversión sexual de quien goza con verse humillado o maltratado por otra persona” y muchas personas aun se escandalizan ante la mera mención de tal actitud grotesca. Y sí, el masoquismo tiene muchos matices, y todos están igual de estigmatizados por la sociedad.

Ahora, todos somos masoquistas, una deducción simple a la que seguramente ya había llegado algún desocupado con 10 minutos de tiempo libre. Pero, ¿qué es lo que deseamos del dolor que nos hace volver a él? Bueno, recordemos que el dolor no es la única sensación que buscamos aun en contra de nuestra naturaleza, el amor por encima de la simple satisfacción de pasar nuestros genes a la siguiente generación y el peligro sobre la sensación de seguridad son otros ejemplos que ignoran el instinto y nos definen como humanos, y la especie más idiota sobre la faz de la tierra.  

Pero, algo bueno tenemos que sacar de todas esa incoherencias ¿no? Y es que existe algo que tienen en común el dolor, el amor y el peligro…nos hacen sentir vivos, nos demuestran que la vida es más que una sucesión de días, por no mencionar que nos alejan de la tan famosa monotonía. El afán de trascender del hombre y su miedo innato por pasar inadvertido han hecho que busque la forma de sentir que su vida tiene un sentido más allá de la necesidad de suplir sus requerimientos básicos, así muchas veces resulte siendo una experiencia desagradable.

 No sé a ustedes, pero a mí me parece una buena razón para que la sociedad comience a cambiar las ideas que tiene de ciertas actitudes…y las definiciones de algunas palabras.