Tanto de una forma instintiva como racional todos tratamos de evitar el dolor. Es una de esas sensaciones que podemos tachar de indeseables sin pensarlo demasiado. Una fractura, una enfermedad, un espasmo o un corazón roto y millones de ejemplos más personifican el dolor y lo definen.
Sin embargo, sabemos que no siempre se evita el dolor, ¡es más! Más de una vez nos vemos buscando el dolor y corriendo hacia él, como descerebrados atraídos por el epicentro del desastre. Y es que, a diferencia de muchas otras actitudes del ser humano, en esta no podemos culpar al instinto, el cual nos dice lo contrario. ¿Qué nos queda entonces? ¿La razón? La búsqueda racional del dolor tiene nombre propio, la Real Academia Española todavía lo define como una “perversión sexual de quien goza con verse humillado o maltratado por otra persona” y muchas personas aun se escandalizan ante la mera mención de tal actitud grotesca. Y sí, el masoquismo tiene muchos matices, y todos están igual de estigmatizados por la sociedad.
Ahora, todos somos masoquistas, una deducción simple a la que seguramente ya había llegado algún desocupado con 10 minutos de tiempo libre. Pero, ¿qué es lo que deseamos del dolor que nos hace volver a él? Bueno, recordemos que el dolor no es la única sensación que buscamos aun en contra de nuestra naturaleza, el amor por encima de la simple satisfacción de pasar nuestros genes a la siguiente generación y el peligro sobre la sensación de seguridad son otros ejemplos que ignoran el instinto y nos definen como humanos, y la especie más idiota sobre la faz de la tierra.
Pero, algo bueno tenemos que sacar de todas esa incoherencias ¿no? Y es que existe algo que tienen en común el dolor, el amor y el peligro…nos hacen sentir vivos, nos demuestran que la vida es más que una sucesión de días, por no mencionar que nos alejan de la tan famosa monotonía. El afán de trascender del hombre y su miedo innato por pasar inadvertido han hecho que busque la forma de sentir que su vida tiene un sentido más allá de la necesidad de suplir sus requerimientos básicos, así muchas veces resulte siendo una experiencia desagradable.
No sé a ustedes, pero a mí me parece una buena razón para que la sociedad comience a cambiar las ideas que tiene de ciertas actitudes…y las definiciones de algunas palabras.
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ResponderEliminarHace poco me encontraba divagando sobre este tema en mi trayecto hacia casa. Estaba obligado a mirar a una mujer que cargaba a un niño en brazos y cuyo vientre avisaba la venida de otro, era una mujer pobre y su semblante daba prueba de una agotadora jornada, pero aún así de cuando en cuando una sonrisa aparecía en su cara al mirar al pequeño que llevaba en brazos. La "pobrecilla" estaba ahí feliz en un paisaje poco prometedor. Bien dijiste que el dolor nos hace sentir vivos, me cuestioné mucho en ese momento sobre nuestra obsesión por buscar el bienestar y la comodidad, la misma obsesión que convierte al mundo en un plañidera.
ResponderEliminarEscribir saca lo mejor de las personas, no dejes de hacerlo y espero algún día discutir algo con lo que no estoy de acuerdo "la especie más tonta sobre la faz de la tierra", algún día será entonces.
Por un comentario casual de una amiga terminé recordando que existía este blog. Creo que hace 5 años tenías razón en no estar de acuerdo con eso que dije, igual, nunca es tarde para discutirlo. Creo que mi "yo" de hace un tiempo me está dando un par de lecciones de vida.
EliminarPor un comentario casual de una amiga terminé recordando que existía este blog. Creo que hace 5 años tenías razón en no estar de acuerdo con eso que dije, igual, nunca es tarde para discutirlo. Creo que mi "yo" de hace un tiempo me está dando un par de lecciones de vida.
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