"I believe that we'll conceive
to make in hell for us a heaven.A brave new world.
A promised land.
A fortitude of hearts and minds." - VNV Nation
En general a los defensores de animales y ambientalistas nos identifican como personas que se han alejado del antropocentrismo arraigado en las sociedades para concentrarse en proteger del nefasto efecto humano a otras especies, en ocasiones por encima de los intereses de su propia especie. Estar inmerso en ese mundo y conocer de primera mano historias tan crueles y despiadadas protagonizadas por personajes que parecen sacados de una pesadilla de Lovecraft o Poe, hacen que ciertos sentimientos de aversión hacia los humanos sean inevitables. Seres que se hacen llamar personas torturan y asesinan a millones de seres vivientes a diario, no como un ejercicio de supervivencia sino para lograr placeres efímeros y de costos inviables. ¿Cómo es posible amar a una especie que causa tanto daño innecesario?
La misantropía no es ajena a las personas que tienen que observar esto a diario y hace que, a los ojos de la sociedad, sean solo unos radicales que ponen por delante la vida de un perro o gato que la de un niño muriendo de hambre en África. Lo que pasan por alto los que hacen este juicio apresurado es que como en una empresa o grupo de trabajo, en las sociedades existen una división de trabajo y una asignación de tareas, a veces tácita. ¿Qué sería de una sociedad donde todos trabajaran para solucionar el problema alimentario y nadie en la salud, en la educación o en las artes? La labor que realizan tanto los defensores de animales como los ambientalistas en general hace parte de un conjunto de esfuerzos para atacar los problemas, frecuentemente autogenerados, de toda la humanidad. El hombre ha hecho de su mundo un infierno, no solo para sí mismo sino también para millones de seres que ajenos a las razones triviales que motivan dicha destrucción, tienen que sufrir a diario una extinción lenta y dolorosa, y ahora intenta en un esfuerzo desesperado salvar lo poco que ha sobrevivido a su reinado de sombras.
Muchos notamos que si seguimos igual la auto-destrucción es inminente. Sin embargo, así como hemos visto de las atrocidades que es capaz nuestra especie, también hemos sido testigos de la compasión e inteligencia que podemos llegar a tener. En todos los campos del saber encontramos personas que defienden con sus acciones a los débiles e inocentes. Pero no es labor de esos pocos el desviar de un camino nefasto a los hombres, la responsabilidad recae en todos nosotros. No hay que culpar a un dios imaginario e indiferente de las desgracias que la misma humanidad ha causado, no hay que pedirle a cultos ignorantes que solucionen milagrosamente nuestros problemas, solo de nosotros depende hacer de éste infierno un paraíso, un lugar viable para todos sus habitantes, humanos y no-humanos.
En breve respuesta a esta, que parece una epístola del Apocalipsis(no por esto poco acertada) quiero hacer bienvenida esta reflexión que pasa por la mente de millones de nosotros.
ResponderEliminarQuienes nos ocupamos a diario del bienestar de esto no-humanos habitantes de la esfera damos fe de estas palabras.
Este hábitat que tanto ahínco hemos construido y seguimos alimentando será, indefectiblemente el destino que nos aguarda. Continuar pululando entre los círculos del infierno...
Habrá que mediar, sacrificar, exigir! Si deseamos un cambio real y no quedarnos con la expectativa de respuestas divinas a problemas terrenales.
Me corrijo:
ResponderEliminarEn breve respuesta a esta, que parece una epístola del Apocalipsis (no por esto poco acertada) quiero hacer bienvenida esta reflexión que pasa por la mente de millones de nosotros.
Quienes nos ocupamos a diario del bienestar de estos no-humanos habitantes de la esfera damos fe de tus palabras.
El hábitat que tanto ahínco hemos construido y seguimos alimentando será, indefectiblemente el destino que nos aguarda. Continuar pululando entre los círculos del infierno...
Habrá que mediar, sacrificar, exigir! Si deseamos un cambio real y no quedarnos con la expectativa de respuestas divinas a problemas terrenales.